viernes, 28 de enero de 2011

Como hacer una entrevista de trabajo: Las 5 claves

Está claro que el primer contacto personal con la empresa es clave para conseguir el puesto al que aspiramos, pero no hay por qué tener miedo.

La principal función de una entrevista es conocer al candidato, no sólo desde el punto de vista laboral, sino también personalmente. Es muy importante mantener una actitud positiva, entender la entrevista de trabajo, no como un examen, sino como una oportunidad para mostrar tu interés y tu capacidad para desarrollar el trabajo que te ofrecen.

Anticípate

Siempre habrá alguna pregunta que te pille por sorpresa – también se trata de ver cómo reaccionas ante lo inesperado- , pero te resultará útil hacer un repaso mental de quién eres y de por qué estás allí antes de acudir a tu cita. No es ninguna tontería. Piensa en qué contestarías si te preguntaran sobre tus aficiones, tus intereses personales, tu familia, tus aspiraciones profesionales, la posibilidad de trabajar horas extra... Tener claras estas respuestas no sólo reducirá tu ansiedad frente a la entrevista, también te dará confianza, y ten por seguro que la seguridad en uno mismo se transmite.

10 preguntas frecuentes en una entrevista de trabajo

Hay una serie de cuestiones que suelen repetirse en las entrevistas de trabajo. El objetivo es conocer personalmente al candidato, así que puede ayudarte conocerlas de antemano:

1. Explíqueme algo sobre usted.
2. ¿Por qué quiere cambiar de trabajo?
3. ¿Por qué quiere trabajar con nosotros?
4. ¿Está en otros procesos de selección?
5. ¿Le gusta trabajar en equipo?
6. ¿Le han echado de algún puesto de trabajo?
7. Cuénteme algún problema que haya tenido en sus trabajos anteriores.
8. ¿Cuáles son sus puntos débiles?
9. ¿Qué expectativas económicas tiene?
10. ¿Está casado/a? ¿Piensa quedarse embarazada?


Saber que es muy probable que estas cuestiones surjan a lo largo de la entrevista puede resultar útil. No se trata de memorizar posibles respuestas. Sin embargo, reflexionar sobre ellas e interiorizar una actitud frente a ellas puede ayudarte a reducir los nervios y a dar una mejor imagen.

Es difícil decir dónde acaba el derecho a saber del entrevistador. Si a lo largo de la entrevista consideras que alguna de las preguntas es inadecuada lo mejor es tratar de pasar por encima sin entrar en detalles, con la mayor diplomacia posible.

No tires piedras contra tu tejado

Es habitual pensar que nuestro curriculum puede resultar insuficiente para el entrevistador. En este caso tampoco hay que temer. Sólo hay que utilizar el sentido común. Nadie va a ofrecerte un puesto de calidad si no tiene la certeza de que puedes desempeñarlo, así que seguramente querrá cerciorarse de tu “buen nivel de inglés" o de tu capacidad para resolver conflictos.

Si el dominio de un determinado idioma, por ejemplo, es imprescindible para desempeñar las labores del puesto al que aspiras no servirá con decir que lo hablas, será necesario demostrarlo. Ponerte en la tesitura de tener que justificarte sólo te hará pasar un mal rato y dará muy mala impresión. Lo mejor es ser “honesto" y dar una idea lo más fiel posible de qué eres capaz de hacer. Mantén la idea de querer mejorar en aquello que sabes que son tus debilidades, y pon el acento en lo que hace de ti un candidato especial. Es importante diferenciarse y transmitir que puedes aportar algo más de lo que se te exige.

En cualquier caso, sé humilde. Muéstrate seguro de tus capacidades, pero huye de dar una imagen arrogante o autosuficiente. Trabajarás en un equipo, y por relevante que sea tu labor debes tener presente que serás una pieza de la máquina que persigue un objetivo. Necesitarás tener los ojos bien abiertos. Eres nuevo en el equipo y cualquier indicación te resultará útil.

¿Qué me pongo?

Hay que tener en cuenta que la primera impresión marcará el resto del encuentro, y que será difícil de borrar, así que conviene entrar con buen pie. En general, lo más indicado es tener una presencia formal y lo más discreta posible. Se trata de que tu imagen personal responda a las expectativas de quien te está entrevistando, y ajustarse a ello no es muy difícil. Aplica el sentido común. Todo depende de si trabajarás en contacto con el cliente, de la filosofía de la empresa, de la función concreta que tú vayas a desempeñar...

No te disfraces. Es importante que te muestres natural, sereno y confiado, así que no te disfraces. Sentirte incómodo con tu indumentaria no te ayudará.

Actitud

Es importante que mantengas una actitud fresca y positiva. Muéstrate interesado y motivado para ocupar el puesto que te ofrecen. Procura extraer los aspectos positivos de tus anteriores trabajos, sin menospreciar otras empresas. No es momento de reivindicaciones, sino de presentaciones.

Presta atención en todo momento, sin perder detalle de lo que el entrevistador te cuenta o te pregunta. No tengas miedo de intervenir. La entrevista no es un monólogo de una de las partes. Sin interrumpir, aprovecha un momento apropiado para intervenir con un comentario o plantear una duda. De esa forma estarás mostrando interés, la conversación será equilibrada y no sentirás que tu evaluación es férrea. De paso, podrás aclarar algunas dudas.

Fuente aquí

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